Los centros electorales venezolanos abrieron el domingo cuando ya los
esperaban largas filas de votantes que se levantaron en la madrugada
para estar entre los primeros en sufragar en unos comicios considerados
como los más reñidos de los últimos años y en los que los venezolanos
elegirán entre el mandatario Hugo Chávez y el candidato opositor
Henrique Capriles.
Las mesas de votación cerrarán a las 18h00, excepto aquellas donde aún haya personas esperando para votar.
La participación, que se espera alta, beneficia a la oposición, que por primera vez se presenta unida bajo el manto de la Mesa de Unidad Democrática
(MUD), una suerte de Concentración chilena que agrupa desde el centro
derecha a los partidos afiliados a la Internacional Socialista. Cuenta
además con un líder joven y con identidad popular. Capriles ha sido la
gran sorpresa de esta campaña electoral y ha conquistado la iniciativa
frente a los chavistas con un discurso centrado en la necesidad de un
Gobierno eficaz, preocupado por las necesidades de la gente y no por
fantasías ideológicas.
Capriles, conocido como el flaco, católico, político imbuido de
una misión y antiguo gobernador del Estado de Miranda, se ha convertido
en cuestión de semanas en un formidable rival de Chávez con su énfasis
en el deterioro de los servicios públicos evitando el intercambio de
golpes con el presidente. Ha recorrido Venezuela a golpe de mitin y
convertido la contienda electoral en una batalla del David democrático y
ciudadano contra el Goliat del Estado chavista y su abuso de los
recursos públicos. También ha sabido distanciarse de los viejos
políticos de la IV República, las élites cuya corrupción trajo como
consecuencia la llegada de Chávez.
El antiguo teniente coronel de paracaidistas ha vivido su campaña más
difícil, mermado por el cáncer que le diagnosticaron en junio de 2011.
Su estado de salud no solo ha limitado sus mítines -12 menos que en
2006- sino que ha añadido un nivel de incertidumbre a su campaña: en
caso de ganar las elecciones, ¿quién gobernará realmente si empeora o
fallece? Pese a todo, Chávez conserva un extraordinario imán popular y
el apoyo de los sectores económicamente más débiles beneficiados por su
planes de reducción de pobreza, mercados populares y subsidios. Algunos
de estos proyectos se han quedado muy lejos de sus objetivos pero Chávez
ha prometido corregir sus “errores” si logra un nuevo mandato.


