Un golazo del argentino valió los tres puntos en Zagreb (R.Madrid)

El Real Madrid ganó en el Maksimir de Zagreb y lo hizo gracias a un solitario tanto de Di María, el único de los que jugaron de rojo que fue capaz de clavar la estaca y acabar con el Dinamo de Zabreg, que repartió de todo menos caramelos. Ángel Di María fue el que vio la luz en una noche oscura del Madrid en el remate. Los de Mourinho comprobaron que Kelava, guardameta local, tiene santo y sacó casi todos los balones que buscaron su portería, aunque no todos.


El Madrid no pareció el Madrid en territorio croata. Vistió de rojo, color extraño para los blancos al que sólo le hubiese faltado juntar con azul, y tiró demasiadas ocasiones a la basura. Muchas veces fue por culpa de Kelava; otras veces, por las prisas. Los madridistas no tuvieron pausa en Zagreb y muchos de esos remates fueron precipitados cuando pudo hacer una mejor opción o otra dirección para el golpeo. En el 53' Benzema, Marcelo y Di María protagonizaron la excepción que confirmó la regla. El francés paró el reloj, mezcló con el brasileño y Di María la clavó por la escuadra.

Mou recompuso el equipo quitando a Di María y Özil y dando entrada a Higuaín y hasta a Lass, recuperado para la causa. El francés, que pudo jugar de rojo en otro equipo, lo consiguió en Zagreb con el Madrid.

Los madridistas acabaron también con Arbeloa en el campo y con Coentrao de lateral izquierdo, jugando en su sitio, donde se ganó fichar por el Real Madrid. Con algún susto que otro y Pepe sacando agua, acabó el encuentro sin castigo para los blancos. El Real Madrid sudó para llevarse un partido que podía haberse llevado con la gorra, la que llevaba Mourinho lejos del verde.